hace unos días te soñé.
Lloré.
te toqué la mano.
Te supliqué perdón, y al despertar... supliqué por ayuda a mi demonio: "Necesito tomarme un coctel de pastillas para volver a soñarte"
Te había olvidado, y esa noche. Recordé TODO.
cada detalle de tu mano jubilada.
de tus ojos verde esperanza.
de tu pelo choto.
de tu sonrisa.
de tu odio.
de tu alma.
de VOS.
te desvirtué.
confundí maldad con ambición.
No eras un diablo, pero no supiste utilizar bien tus alas.
Te amé mucho, pero no logré sacar el porcentaje que había entre deseo y necesidad en ese amor desmedido.