Dios me perdonó, nos dimos una segunda oportunidad.
¡llueve!
y parece que la tormenta se va a llevar muchas cosas.
recordaré la frase de mi psicólogo: "no te dejes llevar por la desesperación"
todavía me duele la cabeza. Ahora se suma el brazo, el hígado o nosécómocorchos se llama, me duele mucho.
MUCHO.
y no tuve ningún accidente, aún.
No lo ansío, pero supongo que vendrá solo.
ayer dormí, espero poder hoy.