¡qué verguenza!
Valentía ven a mí.
¿cómo me enfrento a la vida después de escupirle la cara?
¿cómo me aferro al amor después de haberlo odiado tanto?
¿Por qué como si no tengo hambre?
¿Por qué lloro si no puedo sostener mi angustia?
¿Por qué me escondo si no hay sombra a la que temerle?
Es que bestia soy.
Es que me tapo hasta las orejas para no ver el monstruo.
ME ATRAPA EL EGOÍSMO, y vuelvo a mentir.
No desalteren mi desorden ORDEN, porque me alteran demasiado.-
y la esperanza se vistió de negro, está preparándose para el funeral. ¿Quién dará el discurso?