te quiero decir que no tengo nada más para decirte. Lo que nunca fue terminó, al menos ya no intento conservar la ilusión. No pretendo recuperar la fé, ni volver a poseer las esperanzas inútiles que no sirvieron más que para perder tiempo y vida. Ahora me siento bien y estoy contenta. Te quise; no sé de qué modo, pero lo hice y fue muy fuerte desprenderme de ese (mal) sentir, pero puedo vencerlo... puedo superarlo y afrontar que no siempre voy a tener todo lo que quiero, ni lo que quiera va a ser todo lo que tenga. Por el momento me concentro en el presente. Hoy estoy a punto de empezar y acabar lo que me hace daño, pero me aseguré de no acabar conmigo, porque sé que ya no quiero criar al lobo que llevo dentro y tanto rasguño me hizo.
Lamento haber llegado acá, y también me alegra saber que gracias a Dios no fui más allá. Estúpida fui al pensar que había chance de recuperar lo que perdí y jamás volveré a encontrar. Tonta e ingenua actué mal sin saber que lo perdido jamás había se había ido; estaba en mí, escondido sin querer salir.
Hoy quiero salir, quiero ver brillar el sol. Sentirlo, y vivirlo con amor.
Me cansé de gritar odio, de hablar de muerte castigo y dolor. Entiendo que son parte de la vida, pero asumo que intento sacarlos de la mía. No estoy del todo feliz, me faltan aprobar varias materias para recibirme de mujer feliz, pero me conformo con mi precoz estabilidad.
Disfruto a mi familia y mis amigas como nunca.
No padezco al amor, me encanta. Amo el amor REAL.
amo sentir.
Amo.