No hay modo de escapar. le tengo miedo al espejo, a la rabia que siento cada vez más por odiar cada detalle de mí, de mi cuerpo.
Extraño mucho la capacidad de llorar, hace rato vengo privándome de lagrimear. No quiero levantar sospechas, no quiero que el juego perverso empiece de nuevo.
Ojalá pudiera irme lejos.
¿Qué estará pensando mi padre? ¿Dormirá tranquilo y orgulloso de haber creado su flia?
Pues, dudo que yo saque diploma de buena hija, hermana, y demás. Hago todo al revés, quizás así me manejo; yendo contramano, chocando, aprendiendo a los golpes que por tal camino no hay que ir. De todas maneras, supongo que ningún golpe ha sido tan eficaz ya que sigo por la vía incorrecta. Veo el tren, que a lo lejos, ya empieza a alarme... quiere que mueva mis brazos y desencadene mis pies, porque los trenes no paran, no se detienen por mí ni por nadie. Arrazan con todo lo que ven, como si en ellos yacieran el poder.. de decidir quiénes morirán hoy.
No sé qué hago acá. Siempre espero a un superman que nunca llega. Un héroe que no existe más que en la historieta que no leí.
Me duele escuchar a Joaquín Sabina, su voz quebrada me destroza. ¡¿CÓMO HACE PARA CANTAR CON SEMEJANTE ANGUSTIA?! Apuesto que en esos versos de primavera que dura un segundo, donde quería escribir la canción más hermosa del mundo, le hubiera gustado que alguien lo escuchara y, al mismo tiempo, abrazara su cuerpo quitándole la ropa lentamente... sin apuros.
Yo quería ser la persona más bonita del mundo.
Con lágrimas para llorar cuando valga la pena.
Yo quería escribir la nota más hermosa del mundo.. y esto salió.