Que nadie vea.
Esa mirada transparente me sumerge en tu dulzura.
Esos labios voluptuosos encienden una pasión desmesurada de besarte hasta los pies.
La Paz que transmitís me incita a abandonar mi inseguridad, entonces me dejo seducir por tu sensual cuerpo, una obra de arte perfecta, perfecta para mí. Descubro que te deseo y asumo que no está bien, pero entiendo que es inevitable no pensarte, ni parar de soñarte.
Te llamo con mis pensamiento, nunca aparecés.
Del paraíso a tu piel hay un paso. Déjame sentir tu calor, aunque sea por una vez.