jueves, marzo 10

Empecé nuevamente la dieta, y la abandono reiteradamente.
Desayuné dos matecocidos, y un paquete entero de galletitas.
Dicen que hay que desayunar como un rey, almorzar como príncipe, y cenar como esclavo. Por eso devoré las bagleys, porque no quería romper esa regla.

No sé si podré sostener esto. Hace meses que la comida ha recuperado su poder. Ojalá alcance mi meta, no son 47, esta vez, 52kg.

"un Dios triste y envidioso nos castigó por trepar juntos al árbol y atracarnos con la flor de la pasión, por probar áquel sabor"