Mugriento Atracón SUCIO
Anoche soñé que era linda, luminosa, feliz.
Soñé que me quería, disfrutaba mi vida. Me gustaba vivir.
Sólo fue un sueño. Despertar realmente es una pesadilla. Percatar que la realidad apesta y saber con convicción que no la puedo cambiar, duele.
Duele porque uno tiene esperanzas. Vemos que para otros no es imposible alcanzar la felicidad ¿por qué habríamos de no poder nosotros? ¿Acaso no somos iguales? Ah no, cierto que si sos diferente al status perfecto social no sos nadie. Soy gorda, ingenua, glotona, doy lástima. Por eso no merezco vivir. ¿Para ocupar espacio? No.-
Es muy triste pensar de mí de la forma que lo hago. Valorarme tan poco tan poco realmente da pena. Impacta el daño que me hago, lo que sangro, lo que como o no para maltratarme. Odio no tener otra alternativa que castigarme. Odio odiarme; pero me resulta imposible quererme, tanto como tomar café con Amy Lee.
Es una tarea ardua. Denigrarme no es fácil. Optar siempre por la auto- abominación no es simple. Hay que tener garras bien filosas y fuertes para auto-romperse. Deber aguantarse el dolor físico al autolesionarse y pensar "lo hago por el bien de mi odio" no es sencillo. Hay que tener mucho valor para ignorar el DOLOR de la tortura. Se requiere mucha constancia para poder sostener ese descabellante purgatorio.
No me interesa seguir luchando por una vida que no vale la pena. No, mientras continúe recolectando grasa en mis caderas.