La vi llegar una noche fría y lluviosa.
Me saludó desde el espejo con una macabra y triste mirada.
Disimuladamente sonreí. Porque cuesta aceptar que aunque tiemble de miedo me alegra su regreso.
[te esperé y necesité muchísimo]
Tomamos mate.
El zumbido de un estómago vacío es el brindis.
La razón que me hace reír.