no aspires mi perfume de piel
no me toques
si salvajemente, después, me arrancarás el corazón,
como flor has de desprenderme de raíz, aniquilándome.
ingiero comida a escondidas,
deshidratada de amor, arruino mi alma.
un odio macabramente grasoso se instala -nuevamente- en mi cabeza y en cada rincón del cuerpo.