lunes, mayo 17

para nadie.

Nunca pensé que Roberto era así tal como lo describían mis allegados. Si no tiene interés por lo mío(our!), menos lo tendrá por mí.
Supuse que me amaba con locura porque se rompía el alma para verme, y cuando venía a casa sus ojitos Azules se tornaban tan claros como el Cielo, exclusivo de una pura felicidad. Cuando estamos juntos yo me siento en armonía.
Me saca de quicio ahora pensar que todo era ficticio; yo lo amé e intenté demostrárselo de mil modos. Pero en vano fue mi intención de satisfacerlo, ya que nunca creyó en MI amor. Aún siente que amo a butterfly, y en parte, es cierto. La amo, pero no como antes, no de igual manera. Es mi amiga, y al menos, no juzgó ni abandonó en ningún momento. Ni siquiera al enterarse de mi maldito deseo. Me hizo saber que estaba allí donde siempre para mí, para cuando la necesite.
Ultimamente estoy dependiendo de mucho amor y abrazos; de mis amigas y mi familia aunque seamos, valga la redundancia, una familia fracaso.
Flor no está conforme con mi comportamiento, y tiene toda la razón. Se preocupa por mi salud, y teme que pierda el control. Aún directa y frontal ella dice las cosas con una pequeña sutilidad que me da cierto sentir placentero de ser escuchada y respetada. Por el contrario de Romina, ella habla sin medidas, ella grita lo que debo hacer y cuando no sigo sus reglas, o no me llega la regla (tal es el caso), me pega una bofeteada que me ayuda a retomar la vía correcta o buscar otra dirección.
Karina habla como si fuera una médica clínica y psicóloga a la vez. Su fuerte postura me da escalofrío, cuando karina dice charquito, ¡saltemos porque nos hundimos! Karina tiene como la visión del futuro. Ella antes que pasen las cosas alarma, ¡si no saliste sonaste!
Por más diferencias que haya entre todas, las amo a cada una, en cada forma. Les debo muchísimo. ¡qué haría yo sin ellas!: ESTO. Lloro porque las necesito. Entiendo sus reclamos pero a veces el corazón puede más que la razón. Quizás, bah... seguramente, hago mal en desear cosas prohibidas. Dios me castigará, de hecho; pero no puedo combatir con el MIEDO de no durar mucho y no llegar a cumplir mis sueños.
¿De vos Cielo qué puedo decir? ...
Ya no confío en tu amor, creo que lo nuestro se esfumó.

No haré de esto maravilloso otra novela más. Me conformo porque sé que Rober sabe el final.
Roberto te amo hasta la Luna, aunque de ahora en más ya no la veré contigo.- ¿verdad?-