domingo, mayo 16

in.madurez intelectual y moral.

Me dediqué a pensar sin parar; a imaginar otra vida dando vida, hasta que vomité.
¿Tan enferma estoy por pensar en ello como solución?
Estuve todo el día en la cama taladrándome la cabeza con "el qué dirán" y Deltagoodrem de fondo. Sonaba born to try y recordaba que tiempo atrás les había dicho a mis fieles amigos y lectores que hemos nacido para luchar,para vivir, para ser amados y amar nuestras vidas. Muchos coincidieron con mi dicho, otros se resignaron a pensar que de nada servían y valían. Hoy me encuentro en su situación. No encuentro remedio y decido no tomar las drogas porque acá me quiero quedar. Por más oscuro y frío que esté este lugar supongo que lo mejor entre lo peor, es ESTO. La resignación. Me doy por vencida pues estoy harta de pelear siempre batallas que yo misma creo y pierdo. Por un lado me odio y por otro, creo que avancé bastante. Pero, ¿de qué me sirve pasar de nivel si en cada paso que doy hay una bola de fuego? La misma de siempre, pero va quemando más con los grados de desesperación. La vida, al menos la mía, es eso: un termómetro de locuras e irresponsabilidad. Cuánto más grande más fiebre hay.
Vez pasada le comenté a mi hermana mi deseo maldito, ella contestó con la misma maldad: - abortarás.-
Me ordenan que lo haga como una doctrina, como si un hijo fuera un pecado capital. Y ese es el costo que uno debe pagar ¡nadie regala nada, ni una sonrisa de felicidad-es!
Hace días o meses que tengo un mal presentimiento. ¿Nunca pasó que se miraban al espejo con sonrisa al mismo tiempo que eran partícipes de su propia metamorfosis? Fantástica, típica de una película de terror y suspenso, de aquellas cuyo final es muy obvio. Vi mis garras encarnadas en mi panza, vi un cuchillo en mi cuello y mi espalda sangrar. También las cicatrices se abrían y no paraban de excretar coágulos de dolor e infelicidad. Mi visión no me pronostica muchos años más. La perspectiva de mi vida está por vencer, mis alucinaciones tienen poder. Sueño que muero, y me preparo para el juicio final. Presiento que la muerte me acaricia con delicadeza y seducción, y como vampiro succiona mi ser, sentir, mis fuerzas de vivir. Tengo la intuición de llevarla conmigo, como una mochila que va congelándome las arterias; cuesta tomar aire, y me ahogo en una profunda depresión.
Hoy la vida no me sonríe, llora. La veo brillante y bonita pero triste a su vez. No entiendo porqué va vestida de blanco si todos los días está de luto.
Y la muerte en la esquina se avecina y con una macabra risotada cocina el veneno dulce que me pondrá en la zonda el día en que ya no pueda comer, ni abrir la boca para gritar:¡ayúdenme!
¿Si lo peor sería volver-a despertar-? Me han de preguntar. Pues sí. No creo que Dios nos lleve al infierno por intentar acabar con nuestras vidas, más bien, supongo que no ha de hacer mucho viaje ni sacrificio, pues al traernos de regreso no hay castigo que el infierno pueda igualar.
¿Es una nube gris o un tornado que a penas comienza a tronar?
Dicen que después de la tormenta sale el sol, pregunto ¿Estaré aquí para verlo salir?
I really don't know. I really can't say.