Quiero volverme chiquitita, diminuta. Infinita y delgada.
No acepto que me toquen, no quiero, me siento sucia: el exceso de grasa me hace sentir roñosa y miserable. ODIO acariciarme, que otro lo haga. No quiero que apoye su mano en mi rostro porque es insoportable lo que siento cuando lo hace. Como si ardiese de dolor, como si tuviera acidez o simplemente estuviera aguantándome el vómito.