martes, marzo 15

I'am crying, a part of me is dying.

La mesa está servida sólo para mí, y un aura escalofriante me recorre entera.
Saboreo la pizza con el olfato al mismo tiempo que le ruego a Dios que me detenga, que no me deje hacerlo (Dios detén mi mano... que el pecado no roce mis labios por favor)
No me quiero lastimar!
No me obligues, no quiero sentirme obligada!
pero son 62! 62kg!!

¿Existe una razón por la que valorar mis piernas? Come on, unos tajos no harán la diferencia.... una raya más a la cebra rayada....

Hace unas semanas me azoté con un cinturón. El espejo me ayudaba a darme más fuerte, me convencía de que merecía esas lacerantes flagelaciones.
Después de fustigarme quince minutos aproximadamente, me lavé la cara y volví a la función, a fingir que no pasa nada.