Más insoportable que vivir entre odio y maltrato, es mentir. Volverse un robot sin sentimientos capaz de todo por libertad, justicia, respeto.
Hace tan sólo dos días le comenté a mis padres que estaba confundida con una persona de mi mismo sexo. La verdad es que en el momento pensé que el Cielo se derrumbaba, y seguramente lo mismo sintieron ellos. La otra realidad es que al finalizar la charla el cielo siguió en su lugar, como yo.
No lograron entender mas procuraron intentar respetar.
Qué tranquilidad saber que al menos no me odian. Ese era mi mayor miedo. El único.