lunes, octubre 17

Dios escuchó mis lamentos y me devolvió el ángel que se había llevado.
Pensé que no volvería, juro por él que temí perder ese ángel, perder el ángel y las ganas de vivir.

Hace un par de días el amor de mi vida volvió a darme el sí. A elegirme pese a las tormentas, pese a todo. Porque se dio cuenta que no podía nadar sola, que no tenía sentido remar si no estábamos juntas.

Por eso estoy más tranquila. Vuelvo a amigarme con la paz y a sentirme libre de fantasmas.

No puedo comprender la magia que tiene en su ser. mo transforma lo feo en bello, dándole vida a lo muerto; depositándole sentido. Todo cobra valor cuando ella está cerca de mí, cuando me abraza su amor.

La verdad es que me cuesta entender que sea tan perfecta, me cuesta entender que Dios haya permitido tanta perfección junta. Dicen que lo perfecto no existe, y yo digo que no existía hasta que la conocí.

Se me complica asumir que después de tanto tiempo soy feliz; que estaba equivocada al pensar que eso era imposible de lograr. El paraíso no estaba tan lejos, vive en Morón y tiene 19 años.

Ella es mi paraíso.
Seguirá siéndolo 20 (100 mejor) años más.
Porque no considero posible vivir sin ella. Ya compré un futuro para las dos. Llevará en su vientre a mis hijos, y seremos felices, porque eso es todo lo que somos cuando se conectan nuestros ojos.

Sólo le pido a Dios

que si ha de necesitar un alma
que tome la mía.

Cuidala
Porque es el único tesoro que tengo y amo.